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La coma criminal

Coma tipográfica dibujada a lapiz.
Coma dibujada a lápiz. Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Es una verdad universalmente reconocida que la coma criminal es aquella que se ubica entre el sujeto y el verbo o entre el verbo y el objeto. Prima hermana de la fugitiva coma del vocativo, y al contrario que esta que trata de tomarse vacaciones continuamente, la coma asesina aparece cuando menos te la esperas en informativos, prensa, notas y trabajos universitarios.

Nació como signo de puntuación en una buena familia. Su madre, la señora Dos Puntos, y su padre, el señor Punto y Coma, la criaron con mimo y educación entre vocativos e incisos. A la sombra de la RAE como madrina creció tranquila y correcta, siempre en su lugar.

Un día, en pleno furor digital, al calor de la economía del lenguaje y los anglicismos que llegaban para pasar el verano y acababan quedándose, la pequeña coma empezó a saltarse las reglas. Empezó a creer que podía poner pausas donde quisiera, a pensar que no existiría el drama sin ella. Empezó a competir con los puntos suspensivos por el reinado en la tragicomedia del texto literario y a desmembrar oraciones separando verbo de objeto. Y cuando su sed sanguinaria no tuvo bastante saltó a separar al sujeto de su predicado.

Así se forjó una psicópata que terminó campando a sus anchas con la única resistencia de la Orden de los Devotos Correctores que vigilaban, señalaban y denunciaban a aquellos que se dejaban embaucar y caían en sus cantos de sirena.

Chloe, la niebla y la escritura creativa

Photo by Rene Asmussen from Pexels Guerreros medievales con armas corriendo por la playa
Photo by Rene Asmussen from Pexels

Además de la corrección y la comunicación me apasiona la escritura creativa. Tengo varias muestras de ello en mi blog Y que iba yo a contar.

No es fortuito que el blog se llamara así. No tenía ni idea de que iba a hacer con él. Sabía que quería escribir, pero ¿qué? Pues al final la respuesta fue: de todo. Entrevisté a un pintor genial de Castellón, participé en un festival de fans de un actor británico, escribí reseñas, relatos, pensamientos… Todo ello por épocas, claro. 

La creatividad se trabaja. Las musas solo vienen a vernos si las llamamos con trabajo. Y no, no es fácil pelear con el tiempo, la pereza, la ansiedad de querer sacar lo que llevamos dentro y el síndrome del impostor. Todos los escritores que conozco han tenido dudas sobre sus trabajos. Se nos olvida que aquellos a los que llamamos «genios» son escasos y de esos, con toda seguridad, solo vemos los logros.

No descubro nada si digo que la creatividad es un músculo que hay que ejercitar y, que como el resto de ellos, cuanto más lo trabajas más activo está y mejor te sientes. Y todos tenemos días más inspirados y días que te pones frente al ordenador y no sale nada. Ni bueno ni malo. Y nos desesperamos. Y muchas veces desistimos. Ahí es donde las resistencias íntimas y las creencias limitantes ganan. Yo misma he padecido del bloqueo de quien no se cree capaz de escribir algo que merezca la pena ser leído o de parir algo novedoso o interesante.

Nunca jamás pensé que de mí saldría algo como este vídeo y aquí está:

Video promocional en Instagram

Yo también me resistí durante mucho tiempo y aquí estoy, en un puro frenesí.

No dejéis que nadie os diga nunca que no podéis hacerlo.

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